El origen del “loft” (desván en inglés) lo encontramos en la ciudad de Nueva York en los años 50, principalmente en tres de sus barrios: Tribeca, Soho y el Barrio Oeste. Estas zonas fueron las grandes protagonistas de una industria floreciente y más tarde olvidada. El desplazamiento  de la actividad industrial hacia  complejos más amplios fuera de la ciudad había dejado un gran número de edificios vacíos.

La necesidad de grandes espacios y las rentas elevadas de pisos y apartamentos, hizo que las fábricas y almacenes en desuso cobraran un gran protagonismo para ciertos sectores de la población que no disponía de un gran poder adquisitivo. Activos defensores del patrimonio arquitectónico y del pasado urbano, declarado obsoleto por el sector industrial, crearon una nueva forma de vida en la cual tenían siempre presente el modelo de los artistas bohemios que vivían y trabajaban en talleres, áticos y golfas del parisino barrio de Montmartre.

En un principio los utilizaron estudiantes y artistas de una forma más o menos clandestina; con el tiempo fueron rehabilitados y adaptados a restaurantes, tiendas, estudios de pintura o fotográficos y galerías de arte. Rápidamente su uso se trasladó al ámbito doméstico, convirtiéndose en viviendas de lujo, espaciosas y confortables que invitan a la calma. ¿Conoces ya el Passatge del Sucre de Barcelona?


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